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Pequeñas nociones de escritura #5

Cuando empecé a escribir, hace ya unos cuantos años, no sabía de la existencia de una cosa maravillosa llamada ortotipografía. Según nuestra querida RAE, es el «conjunto de usos y convenciones particulares por las que se rige en cada lengua la escritura mediante signos tipográficos». Pero claro, deciros esto y no deciros nada viene a ser lo mismo.
¿Guión o raya? ¿Cuándo usamos un punto y coma? ¿Cómo hay que hacer los diálogos? Seguro que estas preguntas os las habéis hecho alguna vez. Bien, pues la respuesta es la ortotipografía.
Para empezar, es necesario recordar los usos de los signos de puntuación. Creo que es algo básico, uno de los pilares de la escritura, y por eso os he preparado esta maravillosa tabla.


Seguimos con los tipos de letras. La letra normal, derecha y circular es conocida como «redonda». Es la más empleada y con ella se compone el texto general. Cursiva es la letra inclinada, a imitación de la escritura manual Se suele escribir en cursiva:
  • Títulos de cualquier obra literaria, científica, periódicos, revistas, etc.
  • Nombres o títulos de obras de arte y composiciones musicales.
  • Partes del texto que el autor quiere resaltar por algún motivo.
  • Apodos, nombres y pseudónimos SOLO cuando van junto al nombre propio.
En tipografía, VERSAL es el nombre dado a la mayúscula. Versalitas es también de letras mayúsculas, pero del mismo tamaño que las minúsculas (lo siento, no me deja poner la tipografía bien). Generalmente se usan para los nombres de los personajes teatrales. Y la minúscula… Bueno, no creo que haga falta que os explique lo que es. Por último, negrita es la letra con un trazo más grueso. Se emplea en títulos o subtítulos, epígrafes, partes, etc. Al igual que la cursiva, puede emplearse para resaltar ciertas palabras en un texto.

Los párrafos son cada una de las partes de un escrito separadas por un punto y aparte. Sirven para organizar y facilitar la lectura del texto. Según la sangría que presenten, los párrafos pueden ser de distintos tipos, como podéis ver en la imagen.
Debemos evitar escribir una línea al final de párrafo con menos de cuatro caracteres. En un párrafo de dos o más líneas, no debe quedarse sola al final de una página la primera línea del párrafo (línea viuda) ni la última línea del párrafo al inicio de la página siguiente (línea huérfana).

Las notas son advertencias o explicaciones que se hacen al texto. Pueden ir colocadas al margen, a pie de página, al final de la obra, etc. Se indican con una llamada —números arábigos, letras o asteriscos en superíndice—, que se coloca en el lugar del texto sobre el que se quiere introducir una aclaración.

Hablemos ahora de las comillas. Tenemos distintos tipos: angulares o españolas ( « » ), inglesas ( “ “ ) y simples ( ‘ ‘ ); utilizar unas u otras es indistinto. Sus usos son los siguientes:
  • Para reproducir citas textuales de cualquier extensión.
  • Para reproducir pensamientos de los personajes.
  • Para indicar que una palabra o expresión es vulgar, de otra lengua, se utiliza de manera irónica o con un sentido especial.
Rematemos la entrada con lo que ha sido y sigue siendo mi infierno particular: los diálogos. Para empezar, se utilizan rayas ( — ), no guiones ( - ). No hay un espacio entre la raya y la primera letra y, para introducir una aclaración del narrador, utilizamos también la raya. Por ejemplo:


No obstante, hay algo importante que debemos tener en cuenta. Si la intervención del narrador hace referencia a un verbo o acción del habla o del pensamiento, se deja un espacio entre la frase y la raya que precede a la intervención del narrador. Esta empieza en minúscula, como podemos ver en el ejemplo anterior. Por otro lado, si el comentario del narrador no tiene que ver con un verbo de los tipos que hemos dicho anteriormente, se cierra la frase y el texto del narrador comienza en mayúsculas:




¡Esto es todo! Si tenéis dudas o creéis que debería haber explicado algo más, comentádmelo. Espero que estas cosillas os sean de utilidad. ¡Nos leemos!

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